¿Qué es eso de "quiero que me quiera"? Yo he llegado a la conclusión de que querer es mucho mejor que ser querido. Querer es un sentimiento mucho más grande, mucho más puro, que nace de dentro de cada uno, que surge y evoluciona con uno mismo. Que te quieran, es interpretable de muchas maneras y a muchas escalas, pero, cuando uno es el que quiere, es capaz de tocar la cima con todo lo que lleva dentro. Por tanto, por raro que parezca, el querer no beneficia al querido, sino al que quiere, pues el que quiere es el que siente, y ¿qué mejor que poder sentir tantas cosas hacia una persona? El amor es un estallido de emociones, es un chute de adrenalina y serotonina a la vez. La vida es aburrida y rutinaria, pero el querer es intenso y rompedor. Yo no quiero que me quieran, ¡qué coño!, yo quiero querer, que es mucho más interesante. Querer hasta poder sentir cosas tan extremas, que jamás me acostumbre. Ser tremendamente feliz e increíblemente desdichada, sí, quiero eso, quiero querer.
jueves, 3 de noviembre de 2011
domingo, 4 de septiembre de 2011
No hay un camino a la felicidad, la felicidad es el camino.
Me niego a aceptar todo aquello que se nos da hecho. Me niego a lo fácil. En la vida, sólo merecen la pena aquellas cosas que avivan nuestra mente, nos moldean el alma y nos hacen dejarnos la piel en ello. Vale la pena el llanto, la sangre y la desesperación. Incluso vale la pena el dolor, pues si se soporta, ¿Qué mejor recompensa que eso? Pobres aquellos que no poseen motivos para llorar, ingenuos aquellos a los que la vida sólo les sonríe, pues tiene mucho más mérito aquel que después de llorar y sangrar y gritar y desesperarse, ríe, que aquel que ríe sin más.
viernes, 13 de mayo de 2011
Escuchando el silencio.
Aquella desconocida no era una mujer dulce. Sus rasgos eran marcados, duros y tremendamente sexys. Pelo corto, culo perfecto, cintura de avispa y un par de tetas altamente envidiables. Sus ojos, tapados por su flequillo castaño, eran tan penetrantes y turbios que me producían escalofríos en la nuca. Aquella mujer del cigarro era todo un enigma, y toda una belleza, he de confesar... Me encantaba su boca, de la cual salía más humo que palabras. Humo denso, como el de aquella habitación. Tumbadas sobre la cama, contemplábamos el techo, pintado con miles de colores, que me recordaban las vidrieras de las iglesias de cuando era niña.
Apenas hablábamos, nos mirábamos, nos sentíamos... ¿Para qué hablar si puedes transmitir mucho más en silencio? Yo acababa de encontrar a la primera persona de mi vida que sabía callarse, y joder, ¡Qué bien lo hacía! Era maravilloso, podía sentir su corazón, oírlo, interpretarlo y ella el mío. Sólo nos hacía falta tocarnos, mirarnos... sentirlo juntas. La primera vez que nos besamos sentí que no quería volver a besar otros labios que no fueran los suyos.
Es difícil de expresar, ¿Cómo se puede explicar con palabras algo que únicamente se siente? He ahí el secreto. Nuestro secreto. Yo ni siquiera sabía su nombre, ni ella el mío. No queríamos conocerlo, ¿para qué?
Nos llamábamos a besos.
Nos desnudábamos, nos abrazábamos, nos reíamos, y por su puesto, follábamos lo indecible. Sentíamos, y nunca nos cansábamos porque cada día era diferente.
Poco a poco nos fuimos conociendo, más con gestos que con palabras, pero bueno, tampoco todo eran silencios.
Estuvimos meses juntas, no sé cuántos, pero se me pasaron volando. Tal vez años... La vida con ella transcurría de otra forma, el mundo se paraba a nuestros pies, se detenía y dejaba que nuestras vidas se entrelazasen, al igual que nuestros cuerpos. Sin duda, fue la mejor etapa de mi vida. Nunca existieron dos almas tan parecidas en el mundo como para fusionarse, pero las nuestras, parecían una sola por momentos.
Entre las sábanas, perdimos la noción del tiempo... pero un día, algo nos devolvió a ambas a la tierra de una patada... Todo cambió en aquella mañana de 4 de diciembre, y con tan sólo mencionar una palabra: Cáncer.
Ella llevaba un tiempo encontrándose mal, con dolores de cabeza y mareos... no le dimos mucha importancia, pero con el tiempo fue a más. Esa mañana, se desmayó... fuimos al hospital y recuperó la conciencia, pero después de unas cuantas pruebas, el médico confirmó sus temores: Tenía un tumor maligno alojado en el cerebro. Se estaba muriendo, y no podían hacer nada por salvar su vida.
Mil silencios a su lado alegraron mi vida y apenas una palabra de aquel médico, bastó para destruirlo todo. Las palabras son tóxicas, dañan, hasta el punto de llegar a matar.
No le quedaba mucho, tal vez dos o tres meses....
Por primera vez desde que la conocí, comencé a medir los días.
El tiempo había regresado a nosotras, y a contrareloj. Parece que lo que la vida te da por un lado, te lo quita por otro, pero yo no era capaz de asimilarlo. Intentamos aprovechar el tiempo que nos quedaba de la mejor manera que sabíamos, y lo hicimos, aunque no era como antes. Nosotras no teníamos pensado qué hacer, no había planes de futuro, ni dudas, ni relojes. Pero a partir de ese momento nuestras vidas dieron un vuelco y aparecieron las preguntas. Teníamos miedo, pánico. Sólo juntas éramos capaces de evitar el mundo... y ahora ella se iba evaporando, y yo iba viendo como sus ojos se consumían, como su cuerpo, se marchitaba y como sus palabras, comenzaban a dañarme. Dolía la desesperación, la impotencia. Dolía ver el final. Dolía ver que todo lo que habíamos construído, se destruía de ese modo.
Una tarde de febrero, ella comenzó a hablar de una forma que yo nunca le había escuchado...
-No me queda tiempo... Siento como me desvanezco... me pesan hasta las pestañas y respirar me es insufrible... -murmuró con un hilo de voz- En todo este tiempo, hemos guardado los "te quiero" para darles un buen uso, un uso exclusivamente nuestro, para que no pierdan significado, pero, ¿Sabes? Tengo miedo y ahora siento la necesidad de quererte más que nunca y de agradecerte, con palabras, el haber aparecido en mi vida. La has cambiado, me has hecho feliz, feliz de verdad.
Creo que lo que hemos tenido, ha sido único. Las palabras solo son necesarias cuando se tiene miedo, es un intento de aportar mayor seguridad a uno mismo... simplemente te pido que no tengas miedo, que seas valiente ya que yo no lo soy, y que escuches los silencios, que yo estaré ahí. Has aprendido a encontrarme en el silencio, tan solo es cuestión de que lo sigas haciendo.
Yo no tuve fuerzas para contestarle nada. Me limité a abrazarla y a llorar, lloré como nunca en toda mi vida.
Dos días más tarde, por la noche, mientras yo preparaba la cena, ella se quedó dormida y ya no despertó. Cuando fui a su lado, por un instante noté un vacío en aquel dormitorio, un vacío que jamás había notado... pero solo por un instante.
martes, 14 de diciembre de 2010
lunes, 13 de septiembre de 2010
Yo ya no soy tu valiente héroe.

No voy a mentir, es cierto: Caí en tu juego. Me enredé en tu pelo y en tus artimañas. Maquillé tus defectos y te hice perfecta. Por ti, tuve mis sueños más profundos y mis noches en vela más dolorosas. Cumplí mis sueños y destruí mis mayores deseos. Encontré el camino real y perdí el rumbo de mi mente.Y es que yo sólo soy un hombre como otro cualquiera, pero sé distinguir entre los juegos y lo que no lo son. Y esto ya no era una partida de las tuyas, estaba destrozándome de tal modo que lo que antes era un juego, ahora se había transformado en una batalla, en la cual, yo salía perdiendo. Debía decidir si abandonar la lucha o seguir adelante pese a no obtener trofeo alguno si vencía... y la paciencia colmó el vaso, el dolor apuntaló mi corazón, y entre lágrimas, decidí que lo mejor, era decir adiós a aquello, pese a haberme traído consigo tanta satisfacción. Pues en el fondo, me hacía más mal que bien.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Uno.
Si hubo un tiempo en el que creímos poder ser dueños de nuestras vidas y sueños... ¿Por qué ahora no? ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha pasado con la fe en uno mismo? ¿Ha dónde se ha esfumado nuestra valentía? ¿Es que nunca la ha habido? ¿Es que todo el coraje que hubo tan sólo fue por el respaldo de los demás? ¿Sólo fue que nos sentíamos cómodos porque el resto seguían nuestra decisión, la apoyaban y defendían con uñas y dientes? ¿No somos capaces de luchar contra una decisión que creemos injusta o incorrecta? ¿No tenemos valentía para mantener nuestra posición frente al resto pese a que nadie la defienda? ¿De veras somos tan estúpidos, cobardes y vendibles? Sí, eso, "vendibles", vendibles porque si cambiamos nuestra manera de pensar por lo que un puñado de gente pueda decir, sinceramente, valemos muy poco. Yo no pienso dejarme comprar de ese modo nunca, pues creo que vender los ideales de uno a alguien que no tiene opinión propia, es valorar muy poco el interior de una persona, y ¿sabéis? Conocer a una persona por dentro, es lo más difícil de todo. No creo que algo tan caro deba venderse por un módico precio, y más si éste es incitado por el miedo.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Hold me back.
Me gustaba más cuando podía creer en un "nosotros" y no en un "tú y yo", así, por separado. Era divertido levantarse cada mañana de la mano o encontrarme abrazada a ti nada más abrir los ojos. Era agradable preparar dos cafés con leche y que no quedara uno sin tomar. Me encantaba oír tu dichoso piano a lo lejos, hacía que no me sintiera sola. Adoraba nuestra casa de campo, verte segar el jardín y reír contigo al atardecer mientras sonaba nuestro viejo tocadiscos. Recuerdo cuando ponías Queen, Los beatles, Janis Joplin y todos aquellos grupos que te volvían loco, entonces, me cogías de la mano y me llevabas al porche a bailar.
¡Qué pena que de todo eso no quede más que el recuerdo!, ¡Qué pena que siempre me sobre café! ¡Qué pena que mis sábanas estén siempre tan vacías!, ¡Qué pena que las malas hierbas hayan inundado el jardín!, ¡Qué pena no oír tu piano!,¡Qué pena!... Qué pena que todo aquello que me hizo feliz, se haya perdido por completo para siempre.
martes, 31 de agosto de 2010
She is the sun.
Puede que aquella fuera la puesta de sol más bonita que mis ojos vieron jamás. O tal vez ya he visto muchas iguales pero nunca me había parado a observarlas detenidamente. Era como el fin del mundo ante mí, a lo lejos, casi parecía poder acariciarlo con la yema de los dedos si estiraba mi mano, pero no, nunca lo alcanzaba. He oído decir en multitud de ocasiones: "No hay nada imposible si crees en ello", yo creía, pues era lo único que me quedaba, pero no me bastó. Todo aquello que me importaba, resultaba inalcanzable. Me sentía imbécil, persiguiendo cosas que jamás conseguiría y creyendo en sueños que nunca realizaré. Allí, ante aquella puesta de sol, lloré como nunca antes lo había hecho. Unos días, el sol me hacía sonreír, otros, era capaz de traerme el más triste llanto. Creo que fue lo único en mi vida, que pudo hacerme sentir ambas cosas tan diferentes. Y por ello, tan sólo por hacerme sentir, llegué a necesitar el sol como nunca a nada ni nadie. Llegué a amar su resplandeciente luz, a desear verlo con toda mi alma, a llorar en la oscura noche y casi a volverme loco de atar. Y todo, porque me hacía pensar, hacía que tuviera algo por lo que preocuparme, algo que me hiciera feliz con sólo su presencia. Resultará estúpido, imposible y seguramente sonará a locura, pero, ¿Sabéis? Ella era mi sol, y sin mi sol, yo no podía vivir. Muchas veces deseé quedarme ciego y abandonar este dolor tan grande, pero un día alguien me recordó que las personas estamos hechas para luchar, para resistir y no dimitir jamás. Y es cierto, demos gracias a la esperanza o odiémosla eternamente, pero en verdad, es por ella por quien seguimos vivos en nuestro interior.
viernes, 30 de julio de 2010
Todo acaba algún día.
El sufrimiento que produce el vacío es peor al que producen los sueños, por muy imposibles que éstos sean.
domingo, 11 de julio de 2010
Time to pretend.
Y al fin y al cabo, ni un millón de litros de agua son suficientes para calmar al más sediento. Ni la más bonita de las sonrisas es capaz de hacer feliz al mundo con su aparición. Ni el tiempo sirve para otorgarnos placer alguno, pues siempre es desperdiciado. O tal vez el desperdicio, sea creer que el tiempo es oro, pues el tiempo es vida y la vida... un frenesí.
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